Hogaza con remolacha

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HOGAZA CON REMOLACHA 


Hace poco hice las albóndigas con remolacha y mijo y como me sobró algo de remolacha cocida, la aproveché (como no jajaja) para hacer los panes 😀 En ese momento tenía la masa madre en la nevera sin activar, entonce utilicé la levadura. Aunque mantuve mis levados lentos y controlados en frío. Quedó espectacular 🙂 aquí os lo cuento con todos los detalles, espero os guste.

Ingredientes:

150 gr de almidón de maíz
100 gr de fécula de patata
50 gr de mandioca dulce
70 gr de harina de trigo sarraceno
70 gr de harina de arroz integral
40 gr de harina de castaña
20 gr de harina de sésamo
10 gr de inulina
10 gr de psyllium
10 gr de guar
10 gr de impulsor
5 gr de levadura seca
8-10 gr de sal
20 gr de AOVE
5 gr de azúcar
480 gr de hidratación (120 gr de puré de remolacha, el resto el agua)
10 gr de proteína de guisante (opcional)

(Nota: la inulina y el guar se pueden sustituir por 10 gr de xantana, manteniendo el psyllium)

Pesamos los sólidos y los añadimos a los líquidos. Amasamos mínimo unos 10 minutos y dejamos fermentar en frío positivo durante al menos 12 horas. Esta masa fermentó unas 16 horas.

Al día siguiente, formamos las piezas (hice dos hogacitas, una más grande y otra más pequeña), las colocamos en los banetonnes y las dejamos leudar el tiempo suficiente para que recuperen el volumen que habrán perdido al manipularlos, en un sitio cálido y apartado de corriente de aire. Greñamos antes de meterlos en el horno.

Suelo precalentar el horno a 250ºC porque al meter el pan, la bandeja, al abrir la puerta de horno, etc. la temperatura tiende a bajar y si la ponemos unos 20-30 grados de más, baja a la que queremos tener desde inicio. Horneamos a unos 220ºC primeros 10 minutos, calor abajo y con el vapor creado en la parte baja de nuestro horno. El resto de tiempo, calor arriba y abajo, a unos 190ºC. En total unos 50 minutos.

La temperatura y el tiempo de horneado son aproximados, depende del tamaño de las piezas y de cada horno que es un mundo o nos lo tenemos que conocer.

Una vez horneadas las hogazas, sacamos del horno y dejamos enfriar completamente encima de una rejilla.

La miga resultó muy sabrosa, la remolacha le aportó una suavidad y ternura que me gustó mucho.  Me recordó los panes que hice con las espinacas o la calabaza (ya os contaré poquito a poco esas recetas también). Mi conclusión: muy bien aprovechada la remolacha que me sobró 😉

Espero os guste 🙂

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