Panecillos con hortalizas deshidratadas de VitaSnack

en
Sin comentarios aún, sé tú el primero

PANECILLOS CON HORTALIZAS DESHIDRATADAS DE VITASNACK


Anteriormente a estos panecillos que os traigo hoy, llegué a utilizar los purés de calabaza, espinacas, remolacha, zanahoria en mis panes, aunque me falta ir subiendo todas y cada una de esas recetas. La hogaza con remolacha sí la podéis leer ya en este rinconcito zero gluten, las demás poquito a poco, pero las transcribiré, prometo 🙂 https://zuzanazerogluten.com/hogaza-con-remolacha

Toda verdura que le añadimos a nuestras masas de panes, los vuelve más nutritivos y con una miga increíblemente tierna y sabrosa. Mi consejo es utilizar en cualquier receta mitad agua/mitad puré, en el caso de espinacas menos porque da mucho más sabor (1/3 parte de puré en el total de líquidos).

La receta que os traigo hoy es diferente, lleva snacks triturados que descubrí hace un par de meses en el Congreso de Andalucía con Sabor http://www.vitasnacks.es/ Lo mío fue amor a primera vista totalmente. Sus productos sin aditivos químicos, procedentes de productos frescos seleccionados de temporada y con certificación ecológica, sin grasas, sales o azúcares, sin freír ni congelar en su elaboración. En fin, enamoradita me tienen 🙂

Me resultó muy cómodo añadir las verduras a mis panes usando estos snacks, sin necesidad de cocinar las hortalizas, después hacer el puré, esperar que enfríe, pesar la cantidad que necesito para ajustar la hidratación de la receta, etc. No obstante, las dos opciones: verduras frescas cocinadas o verduras deshidratadas, recomiendo al 100% para subir el valor nutritivo de nuestros panes y hacerlos más sabrosos y sanos. Con el puré hay que descontar su peso de líquido total de la receta como os comentaba más arriba, con los snacks de los sólidos (si es poca cantidad, casi ni nos hace falta ajustar la hidratación después).

Bueno, allá vamos con los panecillos de hoy 🙂

Ingredientes:

20 gr de mitad Veggie Mix (trae calabaza, pimiento, remolacha y tomate) y mitad Cebolla (más abajo pongo las fotos)
150 gr de almidón de trigo
100 gr de fécula de patata
50 gr de almidón de mandioca dulce
70 gr de harina de trigo sarraceno
70 gr de harina de arroz integral
40 gr de harina de soja
20 gr de harina de sésamo
5 gr de fibra de bambú + 5 gr de psyllium (ó 10 gr de psyllium u otra fibra que tengamos)
10 gr de xantana
10 gr de impulsor (opcional, no lo puse)
10 gr de albúmina en polvo (opcional, no lo puse, las harinas de soja y de sésamo ya son muy protéicas)
5 gr de levadura seca de panadería
9 gr de sal
470 gr de agua (si no usamos psyllium o bambú sino otra fibra, bajar la hidratación un poco)
10 gr de miel
20 gr de AOVE

Nota: Las harinas protéicas podemos poner a nuestro gusto. La de soja y sésamo son las que quizás no sean tan comunes en nuestras despensas. Las podemos cambiar por la de quinoa, mijo, teff, calabaza, etc. Según el paladar de cada uno 😉

Nota: Si os fijáis, usando unos 10 gr de cebolla deshidratada y 10 gr de Veggie Mix, añadí a la masa casi una cebolla entera (hhhhhmmmm que me encanta ese olor y sabor a cebollita asada) y como si fueran otros 100 gr de verdura fresca entre calabaza, remolacha, pimiento y tomate. Cómodo y rico. Pero sigo insistiendo que podemos hacer esta receta igualmente con las verduras frescas sin problema. Hacer un puré con estos cinco ingredientes o los que nos gusten, su peso descontarlo del total de líquido y para adelante para conseguir panes sabrosos 😉

La elaboración: trituramos las verduras deshidratadas o si queremos encontrarnos algún trocito, usamos el mortero y las hacemos más pequeñinas pero que se noten (yo las pasé por una trituradora un micro-segundo).

Amasamos todos los ingredientes, añadiendo los sólidos en los líquidos, al menos durante 10 minutos, menos la xantana y el aceite de oliva. Añadimos la xantana disuelta en el aceite en los últimos dos minutos del amasado. Guardamos la masa en la nevera, tapada con su papel film transparente y dejamos fermentar como mínimo unas 12 horas. Esta masa llegó a tener un colorcito rosita muy bonito. Y olía de escándalo estando cruda incluso.

Al día siguiente, atemperamos la masa unos 15 minutos (muchas veces formo sin atemperar siquiera) y  formamos las piezas.

Las dejamos leudar, en un sitio cálido y húmedo apartado de corrientes de aire, el tiempo suficiente para que recuperen el volumen que habrán perdido al manipularlos y al desgasificar (no esperamos que doblen el volumen, corremos el riesgo que nos sobreleuden). Greñamos antes de meterlos en el horno y los pulverizamos con el agua.

Suelo precalentar el horno a 250ºC porque al meter el pan, la bandeja que está a temperatura ambiente, al abrir la puerta de horno, la temperatura tiende a bajar y si la ponemos unos 20-30 grados de más, baja a la que queremos tener desde inicio. Horneamos a unos 220ºC primeros 25 minutos, calor abajo y con el vapor creado en la parte baja de nuestro horno. Para generar el vapor, uso la bandeja llena de piedras volcánicas precalentada y encima vierto el agua caliente. El resto de tiempo horneamos calor arriba y abajo, a unos 180-190ºC, sin necesidad de vapor.

La temperatura y el tiempo de horneado es aproximado, depende del tamaño de las piezas y de cada horno que es un mundo y/o nos lo tenemos que conocer. En total fueron unos 40 minutos en este caso. Aunque las piezas fueron pequeñas, con la verdura da impresión necesitan un pelín más de horno para que no nos quede la miga húmeda. Dejamos enfriar encima de una rejilla totalmente.

Son panecillos casi semiintegrales (60% almidones y 40% harinas), con una miga super tierna, con un alveolado regular y sobre todo muy aromática y deliciosa. Encantada con el resultado 🙂

Espero os guste 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *